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PRENSA

Nota Publicada por Diario PUNTAL de Río IV 07/03/07
“Lo empecé como Turismo Aventura y terminé gritando: VIVA LA PATRIA"
http://www.puntal.com.ar/noticia.php?id=10799

Rememorando el cruce de Los Andes que emprendiera El Libertador allá por 1817, ellas llegaron hasta el Cristo Redentor a lomo de mula. Forman parte de la Asociación Sanmartiniana Cóndor, que realiza un viaje anual a la Cordillera para revivir la gesta libertadora. Una experiencia llena de aventuras, pero colmada de un profundo sentir patriótico.

-¿Cuántas personas participaron de la marcha?
-Éramos sesenta y cinco personas de todo el país. De Río Cuarto, tres mujeres y dos varones. Esta es una asociación que, desde hace siete años, realiza este cruce por uno de los pasos que utilizó San Martín para llegar a Chile y libertarlo. Y llegamos hasta el Cristo Redentor, no cruzamos la frontera porque hay que hacer recambio de animales o días de cuarentena, por eso esta asociación no cruza, hay otras que sí lo hacen, pero van por San Juan, haciendo el camino que hizo San Martín, nosotros hicimos el de Las Heras, por Mendoza.

-¿De dónde parten?
- De la ciudad de Córdoba, allí estaban los cónsules de Perú y Chile y representantes de Argentina entregando las banderas que se llevan durante todo el camino, junto con las de la Asoc. Cóndor y la de Las Malvinas. Y nos entregaron tierra de Saldán, dónde San Martín estuvo un tiempo enfermo, y tierra de Malvinas para depositarlas al llegar al Cristo Redentor.

-¿Dónde se encuentran con los caballos y las mulas?
- Desde Plumerillo, en Mendoza, nos llevaron hasta la Estancia Canotas, dónde están los animales. Allí nos quedamos hasta el otro día y conocemos a nuestra compañera para todo el camino, sea un caballo o una mula, lo que nos toque a cada uno. Ese día hicimos un recorrido de reconocimiento del animal y para hacer todos los ajustes previos para ir cómodos durante los días de cabalgata.

-¿Se entrenan para esto?
- Tiene todo un proceso previo. La Asociación convoca a los pre-seleccionados a cabalgatas para obtener conocimientos y práctica. Si bien no hubo ningún tipo de inconvenientes, más que uno o dos paspados (risas), por la ropa o la transpiración, nada pasó.

-¿Qué requisitos hay que tener para participar?
- De 14 a 70 años, cualquiera lo puede hacer. Piden los exámenes médicos, pero es un viaje tranquilo, no se va galopando, si no a paso de hombre. Una de las chicas tenía 65 años en este último viaje, pero es mejor si es gente que anda a caballo. Aparte, el cansancio no se siente con lo enriquecedor que es el viaje.

-¿Qué las motiva a hacer esto?
Soledad: - A mí me gusta mucho el turismo aventura, y fue por eso que me inscribí. Lo empecé haciendo así, pero el último día terminé gritando “¡Viva la Patria!¡Viva San Martín!”. Durante todo el camino, en cada etapa, uno se va ambientando. Cuando llegamos a Uspallata, un historiador nos dio una charla sobre San Martín durante tres horas y a mí, particularmente, me cambió el sentido del viaje y terminó de enriquecerlo, además de los paisajes. El sentido del viaje cambia durante todo el recorrido.

-¿Qué diferencia hay en la marcha entre la mula y el caballo?
Soledad: - La mula es más inteligente para cruzar ese tipo de terrenos. El caballo tiene mejor paso.
Elsa: - Yo anduve a caballo y era bastante brioso, lo tenía que sostener, es que andando en el terreno uno confía en el animal y éste te lleva. Lo único que hicimos, prácticamente, fue sentarnos en nuestros caballos, confiar en ellos y nos llevaban. Porque anduvimos por caminos sinuosos, de mucha piedra, montaña de un lado y precipipio del otro. También sobre la ruta, la Gendarmería de Mendoza nos acompañó constantemente ese tramo desde Uspallata a Polvaredas, donde cruzamos por los túneles y fuimos costeando todo el río Mendoza y la ruta. Y todos los autos y la gente nos saludaban, fue muy emocionante. Ese día estuvimos once horas andando a caballo.

-¿Tienen una vestimenta especial?
- No, bombachas de gaucho, algo cómodo, remeras, camisas, porque hay mucha tierra. Antiparras o anteojos, siempre sombrero. Mucho protector, hace mucho calor y se está todo el tiempo bajo el sol.
-¿Cuántos días dura la travesía?
- Son diez días en total, seis días a caballo y cabalgamos entre siete y once horas diarias. Después, estuvimos en Uspallata un día y medio libre, hicimos rafting, algunos a museos, y un poco de descanso. A la vuelta, bajamos del Cristo hasta Las Cuevas, ahí dejamos las mulas, y nos quedamos sin nuestro compañero de viaje, nos subimos a un colectivo de Gendarmería y nos llevan a Uspallata. Y a las mulas las llevan en camiones y las regresan.

-¿Dónde dormían y comían?
- Siempre es el Ejército el que acompaña, el Grupo de Artillería Nro.8 de Mendoza. Ellos nos hacen de comer, nos arman las carpas y, durante todo el camino, nos acompañan. Había senderos que podíamos ir sólo nosotros y acompañados por dos soldados por cada patrulla. Éramos cinco patrullas. Y los camiones van por la ruta, llegan al lugar, se instalan y nos hacen de comer. Por la ruta, a nuestro lado iban los camiones, la ambulancia, los baños químicos, agua mineral todo el tiempo, no dejaron nada librado al azar. El GAM 8 siempre colabora muchísimo con la Asociación Cóndor.

-¿Es costoso el viaje?
- Cuesta 1.320 pesos con todo incluido, lo único que hay que pagar aparte es el pasaje a Mendoza y de Uspallata a Mendoza, son 150 pesos en total. Pero ellos te dan absolutamente todo, hasta seguro de vida, comida durante diez días, la atención del animal, agua caliente en los establecientos que pernoctamos. Aparte, el viaje no tiene precio, es impagable.

-¿Recuerdan alguna anécdota?
- Sí, había un chico que era el personaje del grupo. Le había puesto a su caballo “Bicicleta” y a él, “El Chupachichi”. Debe haber hecho el doble del viaje que nosotras, porque iba y volvía. Éramos patrullas de once personas cada una, con un pañuelito de cada color que nos distinguía. Y el Chupachichi iba y venía contando chistes. El último día salió elegido como “el más gracioso”, se disfrazaba del Chavo y siempre hacía cosas para hacer divertir al resto. También son inolvidables las charlas con un profesor de Historia de Córdoba, nunca me gustó estudiar Historia y me la llevé siempre, pero sentarme con él a que me contara cosas de la Historia era un placer. Había varias personas que daban charlas, hablaban sobre San Martín, y de las diferentes etapas de su vida. Y había un cura, daba misa todos los días para quien quisiera asistir. ¡Pero uno allá se siente tan vulnerable! Es una mezcla de espiritualismo, con patriotismo, con esa inmensidad de la Cordillera y la Naturaleza.

-¿Qué fue lo que más les llegó del Libertador?
Elsa: - La primera charla sobre San Martín fue en la Estancia Canotas y la dio una correntina, que vive en Corrientes capital, y estudia en Córdoba. Y habló sobre el lugar de nacimiento de San Martín, que es Yapeyú. Y a mí me agarró mucha congoja porque yo, siendo correntina, no conozco Yapeyú. Tampoco sabía tantas cosas del Libertador como uno aprende ahí, sólo lo que se enseña en la escuela. Yo soy docente y es muy pobre o nada lo que se dicta sobre este gran hombre, de lo que vivió, lo que luchó y de lo que lo motivó a volver a su país estando tan bien en España y hacer todo lo que hizo. Me dio un poco de vergüenza y me comprometí con la Asociación Cóndor que, para el año que viene, para el Cruce 2008, ellos van a tener tierra de Yapeyú, que voy a traer personalmente, para depositarla en el Cristo Redentor.

Ana Solá
Fotos: Gentileza Soledad Fernández y Jully Solla

Nota Publicada por Diario La Voz del Interior 29/10/06
Por los senderos de la historia

http://www.lavoz.com.ar/suplementos/turismo/06/10/29/nota.asp?nota_id=13154

Un incipiente grupo de argentinos ya se está aprestando para embarcarse en una experiencia turístico-histórica que seguramente los marcará de por vida: en enero recorrerán sobre los lomos de mulas y caballos los senderos que utilizó el general José de San Martín para cruzar la cordillera de los Andes en 1817 con miras a la liberación de Chile y Perú, de la opresión española.

Al entusiasta grupo los esperan, desafiantes, los Andes, con su gran amplitud térmica y sus paisajes inconmensurables. Los aguardan 10 días de travesía en estrecho contacto con la naturaleza donde reinan los cóndores, bajo uno de los cielos más limpios y cristalinos que aún puede ofrecer la tierra.

A estos primeros aventureros, en los próximos días se les sumarán muchos otros, incluso varios extranjeros, hasta completar el cupo de 60 participantes.

La expedición es organizada por la Asociación Cultural Juvenil Sanmartiniana Cóndor -con sede en Córdoba-, que desde 1999 y de forma ininterrumpida se planteó revivir aquella hazaña del máximo prócer nacional, cuya impronta permanece inalterable en la conciencia colectiva de los argentinos.

A 190 años de esa gesta libertadora, la idea es realizar el ascenso de los Andes en condiciones similares a las que empleó San Martín en sus ocho cruces al macizo cordillerano. La propuesta es vivenciar a corazón abierto las sensaciones y motivaciones que llevaron a aquellos criollos a emprender una de las aventuras más admirables de la historia. Y para hacerlo en plenitud nada mejor que despojarse de las comodidades que ofrecen las 4 x 4 y los sistemas de orientación satelital. A lomo de mula y caballo, y con los vientos cordilleranos como únicos testigos de las íntimas reflexiones que despiertan las blancas nieves y los colores pastel de las montañas.

Partida. El contingente partirá en ómnibus el 15 de enero desde la plaza San Martín de la ciudad de Córdoba, hacia Mendoza. Allí, el grupo iniciará la travesía desde el Campo Histórico El Plumerillo y pasará por la Estancia de Canotas, Puente del Inca, Polvaredas y Punta de Vaca.

El punto cumbre del recorrido andino se sitúa a 4.200 metros sobre el nivel del mar, en el Cristo Redentor, sitio limítrofe entre la Argentina y Chile.

El retorno a Córdoba se prevé para el 24 de enero.

La excursión contará con el apoyo del cuerpo de Artillería de Montaña 8, con asiento en Uspallata, Mendoza, que pondrá a disposición carpas, baños químicos, una ambulancia, tres camiones, un grupo electrógeno y una treintena de personas para velar por la seguridad durante el recorrido.

Año tras año, aquellos que se animan a vivir esta singular experiencia de ribetes turísticos e históricos, retornan con el convencimiento de haberse aproximado a las entrañas de la conciencia nacional más pura y de haber disfrutado de uno de los sitios más bellos del mundo, donde por las noches se encienden mágicamente millones de estrellas.

Los fogones, las guitarreadas y las amistades cosechadas son otros de los atractivos que destacan quienes han vivido el viaje. En total, la marcha por la cordillera insume siete días, a lo largo de jornadas de seis y siete horas de avance, con paradas para comer y dormir. La nutritiva ingesta a lo largo de la travesía consiste en un desayuno con café y torta o pan casero y almuerzos con asados, pollos a la parrilla o choripanes, con frutas de postre. Por las tardes, se sirven mate cocido con tortas y panes y en las cenas se vuelven a comer carnes con verduras o tortillas de papas. El menú, ciertamente, es variado porque también abarca facturas, hamburguesas, salchichas, sandwiches de matambre y carbonada criolla, entre otras delicias.

En síntesis, el recorrido por la cordillera tal como lo hiciera San Martín es una experiencia única, que está al alcance de aquellos que decidan abandonar por 10 días las comodidades urbanas y estén dispuestos a experimentar las mismas sensaciones que embargaron al héroe nacional en una de las geografías más hermosas del mundo.



Nota Publicada por Diario La Voz del Interior 30/10/05

Evocación del cruce sanmartiniano
http://www.lavoz.com.ar/2005/1030/suplementos/turismo/nota367745_1.htm


La Asociación Cóndor tienta nuevamente para el próximo enero a todos aquellos que de una forma u otra son atraídos por el turismo de aventura, y también por el hecho de revivir una hazaña que está ligada a la construcción de la identidad nacional de los argentinos.

En la proeza realizada por San Martín y su equipo, se reunió escasa tecnología, y se valió más de la naturaleza que proveyó las mulas, de baqueanos que orientaron el rumbo, y de un sólido conjunto de temple y valores que fue el motor principal para concluir tan riesgoso desafío con éxito.

Justamente, a pesar de estar a casi dos siglos de distancia del acontecimiento, la propuesta es volver a realizar el cruce en condiciones similares. Alejarnos unos días de la acelerada vida cotidiana actual, prescindir de dispositivos electrónicos como el celular o Internet, o el hecho de renunciar a la comodidad de una camioneta 4x4 para el cruce, por citar sólo algunos elementos, le dan a esta aventura una categoría de vivencia única y diferente. Precisamente, de eso se trata: lo turístico va a venir sólo, tal como lo narran quienes ya hicieron el cruce en ediciones anteriores.

Es imposible no quedar boquiabierto al ver los matices rojizos de la tierra andina, contrastados con el azul celeste inmaculado del cielo, y a medida que se sube, las reiteradas postales se van pincelando con el blanco de nieves eternas, que impregnan las retinas, y ocupan más de un píxel en alguna cámara fotográfica digital. Pero recordar luego en fotografías estas imágenes no será lo mismo que haberlas vivido con la brisa fresca de las laderas en el rostro, o con el sol tibio que dibuja a un costado, metro a metro, paso a paso, nuestra sombra y la del animal en un vínculo perfecto, en una fila de individualidades que aquí forman un equipo.

Así, el cruce de Los Andes versión 2006 vuelve a proponer esta suerte de experiencia turística exótica pero con una gran carga en cuanto a sentimientos y sensaciones. Significa estar alejados de lo mundano, y recuperar valores, desde lo personal hasta lo más colectivo que tiene que ver con la identidad nacional. Todo esto es posible no sólo por las innumerables actividades previstas en la travesía, como fogones, asados, guitarreadas, sino además por la diversidad de participantes, ya que son comunes los provenientes de otras provincias como así también de extranjeros.

Puesta en marcha

Con partida desde la plaza San Martín, en el centro histórico cordobés, el contingente se trasladará en ómnibus hasta el Campo Histórico El Plumerillo, en la provincia de Mendoza. Una vez allí, se iniciará la cabalgata a través de 240 kilómetros.

Está previsto, como siempre, una asistencia profesional por parte del Ejercito Argentino, que durante esos días pone a disposición de los excursionistas un gran equipo, que incluye carpas, un camión con baños químicos, un vehículo- ambulancia, tres camiones de apoyo, un grupo electrógeno, y unas 30 personas para la seguridad del recorrido.

El aporte del Ejército Argentino es sumamente valorado, ya que es uno de los elementos clave para poder realizar la hazaña en un marco de integridad y seguridad, que no sólo minimiza los riesgos sino que dota de la tranquilidad necesaria para disfrutar cada minuto de la travesía. El punto culminante de la travesía es a 4.200 metros sobre el nivel del mar, en el Cristo Redentor que marca el límite entre Argentina y Chile.

Experiencias múltiples

A lo largo de 10 días, las vivencias y anécdotas son sumamente variadas. Desde noches de fogón, bajo un cielo límpido como nunca, hasta la adrenalina de una jornada de rafting por los rápidos mendocinos, todos son alternativas del viaje. Una posibilidad única es la sensación al cabalgar entregados al sabio instinto natural de las mulas, que en fila india avanzan por los cerros de manera dócil y prudente. O la emoción de transitar caminos que antes que San Martín ya eran usados por los aborígenes situados al sur del gran imperio inca. También, de manera más íntima y personal, la experiencia de conocer nuevas amistades o incluso como realmente ocurrió, encontrar el amor de la vida, y cerrar la travesía afectuosamente en un altar. Es un encuentro con el prójimo y un contacto armónico con la naturaleza.

Nota Publicada por Diario La mañana de Córdoba 11/10/05
Jinetes tras los pasos de San Martín
http://www.lmcba.com.ar/2005/05-10-11/8_sociedad_07.htm
Unas 55 personas preparan el cruce de la Cordillera de los Andes, a lomo de mula

Motivados por rescatar los valores y la identidad nacional, y alentados por la idea de vivir una experiencia diferente durante diez días, 55 personas cruzarán la Cordillera de los Andes a lomo de mula el próximo enero, recreando el itinerario realizado en 1817 por la columna del General San Martín, desde El Plumerillo hasta el Cristo Redentor.
Se trata del sexto cruce organizado por la Asociación Cultural Juvenil Sanmartiniana Cóndor, que bajo la premisa de despertar en los jóvenes de hoy el ideal de grandeza nacional, y con ello el deseos de trabajar para la Argentina, todos los años cierra su labor con esta actividad, en la que participan personas de todas las edades provenientes de todo el país.
La partida de los cordobeses que participarán será en ómnibus desde la Plaza San Martín de la ciudad de Córdoba, para arribar al Campo Histórico El Plumerillo y luego recorrer a lomo de mula un total de 240 kilómetros hasta el límite entre Chile y Argentina, en el Cristo Redentor, punto final del recorrido a 4.200 metros de altura. La cita es el 20 de enero.
«Se trata de una experiencia única, inolvidable. Es un viaje en el que se viven desde adentro los pasos del Libertador San Martín», comentó el presidente de la Asociación Cóndor, Gustavo Bodini.
Además, el expedicionario definió al cruce como un proyecto cultural en el que se busca definir un estilo de argentino comprometido con las realidades actuales de nuestro país, «un estilo donde todo lo que se logra, se logra con esfuerzo».
Esta experiencia pone punto final a las actividades realizadas por los jóvenes que integran la asociación durante todo el año, entre ellas, charlas y jornadas especiales en distintos colegios; viajes y visitas a lugares históricos; o encuentros de intercambio cultural.
Valores al cielo
Quienes se suman a la propuesta y emprenden viaje, lo hacen con la idea de vivenciar el paso por la cordillera andina que el prócer hizo, bajo la proposición de «afianzar la identidad nacional».
Bodini es el presidente de la Asociación, tiene 31 años y además, es profesor de la Universidad Siglo 21, y en diálogo con LA MAÑANA relató una experiencia vivida con sus alumnos: «Una vez estábamos en clase y les pregunté a los chicos cuáles eran sus líderes, la respuesta fue nula: ninguno. Algunos me decían «mi abuelo», pero la mayoría no tenían idea de la cantidad de personas que dieron su vida por este país. En ese momento pensé que era muy necesario seguir adelante con la asociación, siempre con la idea de construir un país mejor».
Sin embargo, también reconoció que no se trata de una tarea fácil. «A veces uno se siente como un bicho raro, como una aguja en un pajar. Cuando decimos que queremos rescatar los valores, algunos piensan que nos quedamos en el tiempo».
Pese a ello, desde hace cinco años muchas personas motivadas por distintas cuestiones, se sumaron a la propuesta y alzaron en los más alto de la cordillera la bandera nacional, en la que depositaron un renovado compromiso con este país.
Cuando parten, contó el presidente de la Asociación, la pregunta que se hacen los aventureros es ¿qué puedo hacer a la vuelta?
Al respecto Bodini explicó que algunos han formado otras asociaciones civiles con distintos fines, y que han dado muy buenos resultados. Otros, simplemente realizan tareas individuales pero que tienen que ver con la revalorización de la tradición nacional.
Revivir la historia
Las 55 personas que viajarán con el solo propósito, pero compleja tarea, de revivir la travesía que emprendió San Martín y su Ejército en 1817, recibirán la asistencia de guías y baqueanos del grupo Artillería de Montaña 8 del Ejército, que también prestará apoyo logístico al grupo.
Fogones, vestimenta de época, sketches, bailes folklóricos y comida típica, son los elementos que se combinan con las entretenidas y didácticas clases de historia dictadas en los más alto de la cordillera, que permiten recrear y trasladar a los viajeros hasta 1817.
«Vivimos muchas sensaciones al saber que estamos pisando el mismo lugar que San Martín, en su tarea libertadora», manifestó Bodino.
Pero para recrear tal cual el paso por los Andes, también se deberá soportar las inclemencias del tiempo: las noches son muy frías en la Cordillera, y durante el día el sol pega muy fuerte. Además, el presidente de Cóndor aclaró que la cabalgata no será un paseo turístico: las mulas no son fáciles de dominar por lo que, quienes viajen deberán asistir a los encuentros previos de capacitación.
«Sea como sea el viaje es inolvidable. Compartir con desconocidos durante diez días, no es tarea fácil, pero sí es muy enriquecedora», expresó.
Durante este mes y el próximo, los organizadores del cruce de Los Andes realizarán distintos encuentros con música y asado de por medio, para que las 55 personas se vayan conociendo. Además, se desarrollará un entrenamiento con los animales.
Nota Publicada por Diario Nación 15/04/01
cruce de Los Andes

Señor Director:
Siendo integrante de la Asociación Cultural Juvenil Sanmartiniana Cóndor, y en vista de la situación en la que se encuentra el país, a pesar de mis quince años me pareció buena idea contarle nuestra experiencia del cruce de Los Andes.
"Esta asociación de jóvenes, que principalmente está fundada en el amor a nuestra patria, el 22 de enero salió desde Córdoba hacia Plumerillos, Mendoza, luego de un acto de partida en la plaza San Martín. Y así, por el camino que hizo Las Heras, 184 años antes, llegamos hasta la frontera, en el Cristo Redentor a lomo de mula, pasando por Canotas, Aguas de las Cuevas, Uspallata, Picheutas, Polvaredas, Puente del Inca y Las Cuevas.

"Esta vivencia que para muchos empezó siendo sólo una experiencia turística, con la emoción de tener que dormir en carpa en medio de la cordillera, montar a mula 6, 7, o ¡hasta 9 horas al día!, por entre medio de maravillosos paisajes, se convirtió, sobre todo, en un constante recuerdo a nuestro Libertador, en un clima de fervoroso amor a la patria.
"El hecho de tener charlas, el ir llevando banderas argentinas en la marcha, las misas de todos los días y los fogones y guitarreadas en las noches, hicieron sentir en nuestros corazones el deber que tenemos para con nuestra patria, y lograron que al finalizar nuestra conmemoración al bienamado Padre de la Patria, cada uno volviera a su casa con la idea firme de luchar para lograr un cambio en este suelo y así poder ofrecer, en un futuro a nuestros hijos, una Argentina mejor.
"¡Viva la patria argentina!"

María Ayelén Samyn Ducó
Entre Ríos 878
Bella Vista (Bs. As.)

Nota a unos de nuestros expedicionarios de Puerto Deseado
LOCALES, DIARIO "TIEMPO DE SANTA CRUZ"


Sábado 13 de Enero de 2001

PUERTO DESEADO: JORGE ALBERTO LOBONES
JUNTO A OTROS JÓVENES HARÁ EL MISMO TRAYECTO QUE SAN MARTÍN


JORGE ALBERTO LOBONES (25) ES PILOTO CIVIL, APROVECHANDO EL RECESO DE VERANO ESTÁ PASANDO UNAS CORTAS VACACIONES EN SU LOCALIDAD -PUERTO DESEADO- DADO QUE PRONTO EMPRENDERÁ UN DESAFÍO. JUNTO A OTROS JÓVENES, DE DISTINTAS PROVINCIAS ARGENTINAS, CRUZARÁ LA CORDILLERA DE LOS ANDES A LOMO DE BURRO COMO MODO DE HOMENAJE HACIA LA GESTA SANMARTINIANA.

Tiempo de Santa Cruz mantuvo un diálogo con Lobones durante el cual contó de su vida, de sus cosas y de la idea que lo llevó a encarar el proyecto mencionado.
En el aspecto personal. Lobones indica al 2000 como un año satisfactorio. “Las cosas se me dieron de mejor forma, por lo tanto pude volar más, lo que implica tener mas horas de vuelo que es lo que necesito para mi carrera. Además conseguí trabajo, así que esto me ayuda a seguir solventando mi formación” sostiene.

Ya hace bastante que está afincado en Córdoba para poder estudiar, allí realiza los vuelos que su carrera le exige, en el Aeroclub Argentino. “Esto es algo que me enorgullece —comenta- dado que este aeroclub es uno de los pioneros en el país, en él incluso se formó Jorge Newbery. Es sin dudas, cuna de la aviación civil y militar” reconoce Lobones.
En cuanto a sus aspiraciones futuras, admite “este año pienso seguir volando y cumplir con las horas de vuelo que tengo como meta, y de acá a un futuro cercano, probablemente para el 2002, voy a comenzar con el curso de instructor de vuelo dado que esto podría abrirme otras puertas en lo laboral”. Y tal vez. como un sueño que no pudo cumplir, reconoce que de chico le atraía la aviación militar. “me resultó muy atrayente siempre, pero no se dio”.
Lobones comenta que junto a otros 50 jóvenes de distintas provincias argentinas, a fines de enero, participará del cruce de Los Andes. El General José de San Martín es una de las personas “más admirables” de la República Argentina, por eso se interesó en el proyecto de la Asociación Sanmartiniana Cóndor de Córdoba que, desde hace un par de años, está programando la realización del cruce de Los Andes.

“Se hará desde Córdoba y tiene la particularidad de tratar de rememorar y homenajear la gesta Sanmartiniana, algo tan importante no sólo
para nuestro pueblo, sino también para los países hermanos de Chile y Perú -indica Lobones- los organizadores sostienen que la mejor forma de homenajear es revivir lo que San Martín hizo una vez con su ejército, en menor escala obviamente.
Cuenta asimismo que la organización de este cruce ha sido delegada al Regimiento de Artillería de Montaña 8 de Mendoza, “quienes nos darán todo el apoyo logístico en general: serán los guías. nos darán las mulas, la comida etc”.
Jorge Alberto Lobones solicitó una bandera de la provincia de Santa Cruz, quiere que la bandera de su provincia sea testigo de su travesía.